2008: Otro año desastroso en la seguridad nuclear española

Para Ecologistas en Acción, en contra de lo que proclama la industria nuclear, 2008 ha sido también un mal año para la seguridad nuclear. Las centrales catalanas de Ascó y Vandellós se llevan la palma en problemas, pero también se registran sucesos en Trillo, Almaraz, Cofrentes y Garoña, con la circunstancia de que el futuro de ésta última se decide en los próximos meses.

A fines de 2007 la central nuclear de Ascó I (Tarragona) registró una fuga radiactiva que además mantuvo oculta, lo que posibilitó que unas 2000 personas sufrieran riesgo de contaminarse. Además de la gravedad del incidente en sí, su ocultación y manipulación de los medidores de radiactividad por los operarios de la central, hicieron que la gravedad de éste se multiplicara.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) hizo una propuesta de sanción que no resultó tan disuasoria como los días que la central estuvo parada y, por tanto, sin producir beneficios a los explotadores. Estos sucesos pusieron de manifiesto a juicio de Ecologistas en Acción la falta de escrúpulos de la central y el insuficiente control del CSN.

[ad#ad-1]La otra central catalana, Vandellos II (Tarragona) como la anterior perteneciente a ANAV (Asociación Nuclear Ascó-Vandellós) también fue noticia este año debido a un incendio que se produjo en el motor generador. Este incendio trajo al recuerdo de todos el accidente de Vandellós I en 1989 que empezó también en los sistemas de generación de electricidad de esta central. Debido a este suceso la central permaneció dos meses parada. Y en total, las centrales catalanas pararon 112 días en 2008, 5 veces más que en 2007.

La central de Cofrentes (Valencia) tampoco tuvo un buen 2008, manteniendo la línea desastrosa de 2007 en que sus se revelaron fallos en el mecanismo de introducción de sus barras de control. Se produjeron nada menos que cuatro incidentes reiterados en diferentes válvulas de la central. El 9 de abril se detectó un fallo en las válvulas de alivio de presión de su circuito primario, con la salida de vapor radiactivo al piscina provista con tal fin. Previamente, el 13 de enero, se detectó “una fuga en el sistema de muestras del circuito secundario”. Pocos días después, el 25 de enero, el sistema de protección del reactor actuó, debido a un “alto flujo neutrónico” que se produjo “tras el cierre inadecuado” de una válvula. Y tres días después, el 28 de enero, el fallo de otra válvula de control obligó a reducir la potencia a un 60%.

El suceso más importante de la central de Trillo (Guadalajara) se produjo el 27 de marzo de 2008: Una prueba de las barras de control, otro elemento clave para la seguridad de la central, muestra que una de las barras baja pero no es capaz de subir, puesto que su mecanismo estaba estropeado. En las operaciones de reparación, los operarios pierden una tuerca que cae en el circuito primario. Esto muestra la falta de calidad y de supervisión en el trabajo en la central nuclear de Trillo.

Tampoco la central de Almaraz (Cáceres) se ha visto libre de sucesos este año 2008: Ecologistas en Acción denunció que durante una operación de llenado, el día 2 de mayo de 2008, se ha desbordado la vasija del reactor de la central de Almaraz I, lo que ha hecho que el agua radiactiva invada el edifico de la contención, contaminándolo. Es el segundo incidente grave que ocurrió en esta central en pocos meses.

Y, finalmente, ni siquiera Garoña (Burgos) se libra, a pesar de que su futuro se decide en pocos meses. Esta central sufrió un suceso el 29-07-2008 en que se detectó que las dos puertas de la esclusa de entrada al reactor no funcionaba adecuadamente, `puesto que ambas puertas se podían abrir a la vez, con el consiguiente riesgo de escape. Y, además, en agosto de ese mismo año se detectó que las baterías de alimentación de emergencia no tenían suficiente carga para responder a una emergencia, por lo que en caso de accidente, no estaba garantizado el funcionamiento de los sistemas de emergencia.

El propio CSN reconoció que, con el nivel detectado en la baterías, “no quedaba garantizado” el cumplimiento de los niveles de operatividad establecidos. Esto muestra una desidia inadmisible por parte de los operadores de la central, a pesar de que saben que está siendo observados por la opinión pública. Ecologistas en Acción quiere aprovechar la ocasión para denunciar una vez más el estado de esta planta y pedir su cierre en 2009.

Todos estos sucesos tiene en común el factor de las malas prácticas por parte de los operadores de las centrales nucleares que hacen que los niveles de seguridad del parque nuclear español se degraden peligrosamente. Y el origen último está en los deseos de ahorrar dinero que tiene la industria nuclear, lo que se traduce en la reducción de plantillas, la mala formación de los trabajadores, el mal mantenimiento de sistemas tan importantes como las válvulas o las baterías, etc.

Para Ecologistas en Acción ha quedado claro que el CSN debería ser mucho más duro y riguroso para acabar con la falta de cultura de seguridad de los explotadores de nuestras centrales.

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