5 argumentos sostenibles a favor del consumo local

Hace unas semanas se publicó el siguiente vídeo-post en la edición verde de The Huffington Post, que ha circulado mucho por la red. Como respuesta al auge del consumo local o locávoro (término popularizado en los últimos años) el vídeo plantea que esta forma de consumo no es tan verde como se piensa.

En el video se exponen las ventajas en materia de sostenibilidad de la logística de las grandes cadenas de producción alimentaria frente al consumo y distribución en ámbitos locales.

Los argumentos utilizados son totalmente ciertos, pero el vídeo obvia varios puntos al respecto que conviene recordar cuando se habla de la sostenibilidad del consumo local:

– La totalidad de la cadena de transporte: Es cierto que estos transportes en grandes cadenas logísticas, por economía de escala generan menores emisiones en el punto a punto desde la producción al lugar de recepción inicial, pero en esa contabilidad deben incluirse transportes que se realizan desde la recepción hasta el lugar de venta directa y desde ahí hasta el domicilio del consumidor, que en la mayoría de las ocasiones utiliza el automóvil para desplazarse hasta las grandes superficies de distribución alimentaria que comercializan estos productos.

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– Otros consumos asociados: Como son la refrigeración o la manipulación durante los traslados, se reducen notablemente cuando los productos distribuidos y consumidos proceden de lugares cercanos.

– La contribución a la biodiversidad: La producción cercana suele utilizar variedades tradicionales, que permiten conservar una mayor biodiversidad agrícola y vegetal en todo el planeta, además de ser más efectivos en la lucha contra plagas y parásitos, garantizando una mayor autonomía y soberanía alimentaria en todo el mundo.

– La conservación del territorio: Un auge del consumo local permite fijar población en zonas rurales próximas con efectos colaterales en una mejor ordenación del territorio y una contribución neta al desarrollo rural de estas áreas que permite la pervivencia de tradiciones, culturas y oficios estrechamente vinculados a los recursos naturales.

– Un modelo social directo: Con un comercio local se promueve una relación directa productor-consumidor, donde la calidad del producto se mejora gracias a parámetros como las relaciones sociales, generándose un mayor valor para el productor al producirse una supresión de las cadenas de intermediarios y un modelo socioeconómico más justo donde los productores y los consumidores tienen una menor dependencia de las grandes multinacionales.

Tal y como exponíamos en un post el pasado mes de noviembre, el consumo de productos locales contribuye a una movilidad más ecológica y además genera un modelo social, ambiental y económico más sostenible.

Si queréis ampliar información sobre redes de consumo local de alimentos y sus beneficios os recomendamos la página locavores.com

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