Central Térmica de Osera, un nuevo despropósito contra el cambio climático y una nueva amenaza contra la calidad del aire

El pasado 15 de enero el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) sacó a exposición pública el proyecto de central térmica de ciclo combinado, de 800 MW de potencia, que Unión Fenosa quiere construir en Osera de Ebro, a tan solo 28 km del centro de Zaragoza.

Tras aprobarse recientemente la central térmica de Mequinenza y tras sacar a exposición pública, hace año y medio, el proyecto de central térmica en Fayón pendiente de autorización, la central térmica de Osera supone una nueva amenaza para el medio ambiente por las altas emisiones de contaminantes y gases de efecto invernadero (CO2) que tienen estas industrias.

En concordancia con la desmesura que el Gobierno de Aragón consagró en su Plan Energético, que pretende aumentar en un 133% la potencia eléctrica convencional (no renovable) en tan solo ocho años, del 2005 al 2012 , sola las tres centrales térmicas citadas (Osera de Ebro, Fayón y Mequinenza) supondrían ya un incremento del 95% en dicha potencia. La suma de esta potencia a la ya instalada dejaría el aumento total en más del 206%, muy por encima del ya alto objetivo marcado por el Gobierno de Aragón en su Plan Energético.

[ad#ad-1]En cuanto a la pretendida lucha contundente contra el cambio climático que dice mantener el Gobierno de Aragón, según palabras de su consejero de medio ambiente, Sr. Boné, lo cierto es que solo estas tres centrales, sin contar las que ya tenemos, tendrían unas emisiones de CO2 que rondarían los 4 millones y medio de toneladas de CO2 al año, es decir, un 28% más de las que tenía Aragón en el año 1990, año de referencia, y más del triple de las emisiones que se quieren ahorrar para el año 2012 según el borrador de la “Estrategia Aragonesa de Cambio Climático y Energías Limpias” que tanto se publicita.

Aunque las emisiones de CO2 se maquillen gracias a técnicas de “contabilidad creativa” y aunque el Gobierno de Aragón se esconda tras la energía eólica, la dura realidad es que el CO2 en la atmósfera no hace más que subir, año tras año, y que la lógica más elemental nos indica, como primer paso, que no deben construirse más centrales térmicas basadas en la quema de combustibles fósiles, ni aquí ni en ningún lado.

Al problema del cambio climático hay que añadir el fuerte impacto que tienen las centrales térmicas en la calidad del aire y, por tanto, en la salud de la población y los ecosistemas naturales. Salvo el estudio que se efectuó recientemente sobre el impacto que tendría la central de Mequinenza en la generación de ozono troposférico, que mostró resultados preocupantes, lo cierto es que el conjunto de las centrales térmicas que ya funcionan en Aragón suponen la emisión de muchos millones de toneladas de contaminantes (óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, partículas, etc.) y falta ver hasta que punto han afectado ya a la calidad del aire que respiran los ciudadanos aragoneses, que se presume ya es bastante mala, tal como apuntan los datos de contaminación por partículas y, en especial, por ozono troposférico, contaminante cada vez más extendido y cuya formación es especialmente facilitada por las emisiones de las centrales térmicas. Por ello Ecologistas en Acción, ante la falta de información que hay al respecto, considera prioritario que el Gobierno de Aragón promueva estudios ambientales que determinen las afecciones ambientales que están provocando las centrales térmicas, que aumente el control sobre estas industrias, claramente insuficientes, y que establezca protocolos que permitan establecer, de un modo claro y preciso, las circunstancias ambientales que deben determinar el cese de la actividad industrial.

Por último Ecologistas en Acción solicita al Gobierno de Aragón que establezca una moratoria para la construcción de nuevas centrales térmicas, que promueva una política ambiental que persiga la defensa del territorio, el ahorro energético y la sustitución progresiva de las fuentes de energía convencional, en especial la del carbón, por otras que sean renovables. O, dicho de otro modo, que hagan lo que no hacen.

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *