Gurelur llama la atención sobre las irregularidades ambientales que han dejado al descubierto las aguas de las últimas riadas

Gurelur llama la atención sobre la negligente gestión ambiental que las administraciones vienen realizando de los cauces fluviales navarros. Esta ilegal y surrealista gestión está originando graves afecciones ambientales y sociales, tal como ha quedado patente con las últimas riadas.

El Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona y la CHE vienen permitiendo la construcción de todo tipo de infraestructuras en las denominadas zonas de inundación, a pesar de su ilegalidad y de los peligros que ello entraña para las personas y para las propiedades durante avenidas como las que se han producido estos días.

Las agrupaciones de agricultores echan la culpa de los daños causados por las avenidas a las administraciones por no “limpiar” los ríos. Es verdad que la culpa de algunos de los daños es de los políticos, pero no por no llevar a cabo las obras que demandan en los ríos, sino precisamente por permitir construir en sus orillas.

[ad#ad-1]De lo que no tienen ninguna culpa las administraciones es de las inundaciones de las zonas anejas a los ríos, cuando éstas se originan tras producirse intensas y prolongadas precipitaciones. La gran cantidad de agua que llevan los ríos en estas circunstancias es incontrolable por muchas canalizaciones, dragados y eliminación de vegetación que se hagan en los cauces fluviales.

Otra deficiencia ambiental achacable a las administraciones forales, que las aguas de las riadas dejan al descubierto, es la mala gestión que se realiza en nuestra Comunidad de los residuos urbanos, que acaban en los ríos tras ser arrastrados por las aguas de los barrancos y zonas anejas de los ríos. Gurelur inició en el año 1994 la limpieza de las porquerías que jalonaban las orillas del río Arga en Pamplona para llamar la atención sobre este problema, que tal como ha quedado demostrado, no se ha solucionado por los responsables políticos, por mucha manipulación que realicen para ocultar esta lamentable realidad.

Gurelur hace un nuevo llamamiento a los responsables ambientales y políticos de Navarra, para que de una vez por todas respeten las leyes y las normativas a la hora de conceder permisos constructivos en nuestros cauces fluviales.

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