La conservación del Oso Pardo: un trabajo en equipo

La devolución a su medio natural en los montes de Somiedo de la osezna Villarina, representa el éxito de la recuperación del oso pardo en Asturias, marcado por el esfuerzo de trabajo en común de todas las instituciones que han luchado durante años para conseguir la conservación de esta especie amenazada.

La madre de Villarina y sus dos hermanos días antes de la liberación de la osezna en los montes de Somiedo

Al margen de las posibilidades reales de que la osezna liberada pueda adaptarse de nuevo a la libertad o que no lo consiga, lo cierto es que la conservación del oso pardo en Asturias alcanza con la recuperación de esta cría de oso pardo y su liberación en las montañas donde ha nacido, el nivel más alto de esfuerzo y colaboración entre la Administración Regional de Asturias y las organizaciones no gubernamentales que durante más de dos décadas, han dedicado grandes esfuerzos para tratar de conseguir que el oso pardo no desaparezca del territorio asturiano.

[ad#ad-1]Los programas de control, y seguimiento de la población osera, están permitiendo tener un alto grado de información sobre el número de ejemplares que ocupa cada territorio, cómo se mueven y en qué condiciones físicas se encuentran.

El seguimiento fotográfico de la madre de Villarina realizado con cámaras automáticas durante los últimos meses, permite comprobar el buen estado tanto de la madre, como de las otras dos hermanas nacidas en el mismo parto que Villarina, lo que indica a su vez las buenas condiciones ecológicas del territorio donde se va a tener que desenvolver la osezna liberada, con la esperanza de que tanto la madre como sus hermanas la acepten de nuevo en núcleo familiar formado en su día por estos cuatro osos.

Aunque no existen precedentes sobre adopciones de oseznos liberados después de estar tiempo en cautividad por su propia madre que sigue viviendo en libertad, la adopción de oseznos huérfanos por parte de otras osas es un hecho constatado, tal como sucedió en Pirineos cuando la osa Melba fue muerta por los disparos de un cazador en Francia y sus cachorros quedaron huérfanos, entonces, después de deambular solitarios durante unos meses, fueron finalmente adoptados por otra osa.

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