Moratoria a la extracción de petroleo en aguas españolas

Los dos nuevos pozos frente a Tarragona suponen un aumento innecesario del riesgo para zonas como el delta del Ebro y las costas castellonenses

Después de los graves efectos del vertido provocado por la plataforma de BP en el golfo de México, ha quedado demostrado que la industria petrolera no tiene capacidad para controlar las consecuencias de sus actividades. Por este motivo y para que no se repita esta situación, Greenpeace considera que es indispensable, que el Gobierno español imponga una moratoria a la extracción de petróleo en nuestras aguas litorales.

En las costas de Tarragona existen dos nuevos proyectos asociados a la plataforma petrolífera Casablanca (la única en funcionamiento en España, conectada ya a otros ocho pozos) que suponen una amenaza constante de contaminación para el delta del Ebro y las costas castellonenses.

La organización ecologista ha enviado sendas cartas a los ministros Miguel Sebastián y Elena Espinosa para solicitar, entre otros cuestiones, información complementaria sobre los pozos de petróleo existentes; los nuevos proyectos de extracción; el registro de accidentes y vertidos de estas explotaciones, y cuáles son las medidas de seguridad implementadas por la Administración y las empresas que explotan los yacimientos.

[ad#ad-1]Actualmente la producción española de petróleo representa un 0,15% del consumo nacional de productos petrolíferos en 2008. De ponerse en funcionamiento los nuevos pozos, la cifra rondaría el 0,50%. Esta cantidad no justificaría el riesgo que se corre en la exploración y explotación de este tipo de yacimientos. Sobre todo cuando Greenpeace ha demostrado [1] que la única apuesta de futuro energético viable para nuestro planeta pasa por abandonar el petróleo gracias a una Revolución Energética basada en el desarrollo de las técnicas de ahorro y eficiencia energética así como de las fuentes renovables.

Cada vez se busca petróleo en lugares más alejados y en aguas más profundas. En el caso de las nuevas extracciones en aguas españolas, los pozos Montanazo y Lubina se sitúan, respectivamente, a 741 m y 643 m bajo el nivel del mar. El riesgo es evidente a pesar de la sofisticada tecnología, como se ha puesto de manifiesto en el vertido que BP ha provocado en aguas el golfo de México.

“La única solución para evitar catástrofes ambientales como la de BP en EEUU es parar las nuevas exploraciones de petróleo en el mar. España no puede poner en peligro uno de los humedales más importantes de la península Ibérica como es el Delta del Ebro, para extraer un petróleo que deberíamos empezar a sustituir por fuentes de energía más limpias”, ha declarado Julio Barea responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace.

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